Cultura, libre por natura.

Imagen: Flickr opensource.com

La cultura es un hecho vital y humano por naturaleza, transmitido de generación en generación, todos somos y hacemos cultura. En primer lugar y como generalidad debemos entender la cultura como la diversidad de los procesos sociales más absolutos, donde todas las personas construimos la misma definición. Para después y paralelamente conjugar dos posturas complementarias, por un lado, una definición antropológica del término cultura, como los modos de vidas e identidades de las personas, con sus cambios políticos, económicos, sociales y relacionales a lo largo de la historia y la contemporaneidad y por otro, la cultura como los procesos creativos de difusión, educación e interacción en toda su amplitud, sus medios, sus centros y sus administraciones relevantes dentro del teatro, el cine, el arte, la literatura, la música, la artesanía y todos aquellos nuevos medios culturales de acción. Podríamos añadir, como perspectiva propia, que la cultura tiene esa categoría de bien común incuestionable.

Una enseñanza, una vivencia, una experiencia que se transmite de persona a persona (entre pares), de alumno a alumno. Si nos situamos en este punto, allegados a la cultura como natura, como bien común, podremos transmitir nuestros valores, nuestros conocimientos, ya sea como personas físicas o como ente que a servicio de empresas, administraciones, etc. genera valor a través de los ciudadanos. Nos encontramos que las personas son el eje transversal de toda una articulación sistémica interpretada desde diferentes formas y modelos. Entrando a fondo en esta perspectiva, sin ánimo de plantear una tesis sobre el asunto tratado, podemos centrarnos en como insertar la cultura libre como pilar natural de un ecosistema relacional entre ciudadanos.

Imagen: Colaborabora

Imagen: Colaborabora

Poniéndonos en antecedentes en torno a la propiedad intelectual tal y como la conocemos hoy día, es un (mal)invento, que aunque anterior al S-XX, es en este siglo cuando se ha ido adaptando a nuevas formas y cada vez más rápidamente a nuestra contemporaneidad. Habría que remontarse años atrás en la historia y desinfectarnos de otro (mal)invento, el capitalismo, además de otras malas prácticas, para recuperar la perspectiva de la cultura como bien común y como derecho humano. La pregunta es: ¿la cultura es libre por natura o nos la han privatizado? El profesor Lessing nos decía que la cultura ya es libre, a lo que deberíamos añadir que parte de ella nos la han privatizado.

Casi todos los escritos sobre cultura libre coinciden que ésta (en una definición del término descrita en el curso “Arte y cultura en circulación: políticas publicas y gestión de los común”, organizado por Artica Online) se desarrolla en torno a varias libertades:

– la libertad de usar el trabajo y disfrutar de los beneficios de su uso.

– la libertad de estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de él.

– la libertad de hacer y redistribuir copias, totales o parciales, de la información o expresión.

– la libertad de hacer cambios y mejoras, y distribuir los trabajos derivados.

Acaso la sociedad no se ha desarrollado estas libertades históricamente? No nos hemos hemos transmitido los diferentes oficios, saberes, conocimientos? no nos hemos enseñado a producir y vivir de nuestra productividad? no hemos sido capacitados para mejorar nuestros productos, bienes y servicios, remezclarlos y aplicar nuevos conocimientos a ellos en comunidad? Volvemos a esa gran pregunta, ¿de donde viene que los conocimientos, herramientas, métodos, sean solo y exclusivamente de unos pocos y se privatice lo históricamente construido por la humanidad? Existe una cita para nosotras célebre, que puede apoyar ese cambio de perspectiva que venimos buscando dentro de la cultura libre, seguramente copiada, remezclada y puesta en la película ‘El club de la lucha’, “Todo es muy lejano: la copia de la copia de una copia”.

La cultura libre subsiste gracias a personas que siguen pensando y actuando como personas “empíricas”, que saben colaborar, construir y compartir conocimientos, haciendo copias de copias de copias en sus perspectivas políticas, sociales, culturales, etc. y que saben liberarlas para que otras podamos realizar más copias, de esas copias de copias. Aquí entramos en el juego de las licencias. Las licencias libres se crean para luchar a favor de la naturaleza, generar una batalla global al capital que un día decidió intentar apoderarse de la natura. De una u otra forma los movimientos, plataformas, proyectos,… por una cultura libre tenemos esta perspectiva histórica y nos vemos enfrentados en nuestro día a día a un campo de batalla dominado solo y exclusivamente por el dinero y su poder en todos los extractos de la sociedad.

Pondremos algunos ejemplos donde la propiedad intelectual afecta a la cultura, (sin entrar en nuestra visión propia de la sociedad como propiedad, o como bien se dice por extremadura “er cortijo” de algunos).

Nos gustaría rescatar algunos casos globales de la multitud de ellos existentes y algunos más específicos.

En primer lugar el caso de las patentes de semillas (el muy conocido caso Monsanto) que en su último escalafón afecta a la alimentación de los ciudadanos o como el agua que bebemos se esta convirtiendo un bien común privatizado.

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Imagen: Flickr Opensource.com

Otro gran ejemplo a escala global sería el de la privatización por parte de las entidades de publicación y las revistas académicas de los conocimientos generados desde las universidades y entidades de investigación científica. El manifiesto por la guerrilla del acceso abierto y la lucha de su autor Aaron Swartz por desenmascarar vínculos entre poderosos grupos económicos y las alteraciones en los resultados de investigación que hay detrás de estas entidades, es el mejor ejemplo que podemos encontrar en este sentido. Más que dar nosotras argumentos a este caso, recomendamos el documental sobre la vida de Aaron que describe a la perfección ésta y otras luchas en torno a la cultura libre, como las leyes SOPA y PIPA, la creación de las licencias creative commons,… en definitiva, toda una vida dedicada a la cultura libre.

Existen también miles y variados casos en la industria musical. Hablaremos en primera instancia de Death Grips, un grupo de hip-hop experimental con grandes rasgos rescatados de los orígenes del punk de los 70’s formado en 2010 en Sacramento (California) por el Mc Ride, el baterista Zach Colina y el teclista “Flatlander”. Su corta y acelerada historia como grupo está plagada de rebeldía y buen hacer en todos los sentidos. Death Grips olía a transgresión y desorden de sus inicios y como tal se posicionó desde sus primeros discos. Un cambio radical en su trayectoria fue su tercer disco “No love deep web”, que lanzaron en descarga gratuita y sin permiso de la editorial Epic, por negarse ésta a concretar con el grupo una fecha de lanzamiento y retrasar su creación. Con este mensaje a través de las redes sociales y una “polla” en la portada hicieron viral su disco:

no love deep web

Portada del disco

“the label wouldn’t confirm a release date for NO LOVE DEEP WEB until next year sometime. the label will be hearing the album for the first time with you”

Death Grips en palabras de Frankie Pizá; “simbolizan el caos en el que reposamos anestesiados, ilustran la desesperación de una sociedad predeterminada y en la que ya no se nos oye, por muy fuerte que gritemos”. Con este acto el grupo se reveló para hacerse más libre y que sus creaciones no dependieran de fechas, giras,… de grandes multinacionales, su creatividad, su trabajo y la conexión con su fiel público depende de ellos mismos. A partir de esta “obra de arte”, montaron el sello discográfico “Thirdworlds” y cuando menos te lo esperas saltan sin previo aviso con nuevos trabajos, videoclips y remezclas descargables a través de torrent. Abrieron el código de sus discos “No love deep web” y “Goverment plates” (un grito al espionaje ilegal) a través de la libre disposición en la red de las instrumentales y voces por separado para que cualquiera pueda realizar una remezcla. Death Grips al igual que el punk y otras corrientes, son solo medio conscientes de lo que están haciendo al actuar de esta manera, su influencia se describirá con el paso del tiempo.

La música actual está escribiendo por sí sola una gran enciclopedia libre en diferentes plataformas como soundcloud o bandcamp, pero se está escribiendo gracias a la creatividad diaria, las colaboraciones y la persistencia de una generación de artistas y nuevas discográficas que tienen asimiladas al menos parte de las libertades y que contribuyen a generar y ampliar este discurso. Otro ejemplo a destacar en esta línea es el ingenioso productor Aphex Twin, que desveló en su cuenta de twitter una dirección .onion correspondiente al navegador TOR, con la que navegar en la llamada “deep web”, para desvelar los datos completos de “SYRO”, su álbum largo más esperado después de 13 largos años de sequía.

O más recientemente mediante bajo la misma formula con user48736353001 una cuenta en soundcloud con 155 tracks en descarga libre del autor.

Grandes nombres de la electrónica y la bass music actual han saltado a la palestra gracias a compartir su música libremente por internet y otros muchos seguirán saliendo, el hecho es cuánto tiempo pasará para eliminar los discursos corporativos del mercado, cuánto tiempo estarán corrompiendo la creatividad de las personas, sus investigaciones e innovaciones. Para terminar este pequeño recorrido por la industria musical señalaremos el proyecto Free Music Archive, una biblioteca interactiva de alta calidad con descargas de audio legales dirigida por WFMU, la radio libre con mayor renombre de toda América.

Como Death Grips, pensemos en dar una patada, una patada con la que buscar respuestas, herramientas, capacidades y métodos para implementar sistemas libres tanto físicos como virtuales, que puedan generar bienes comunes, que luchen por la no privatización de la cultura y que respondan a la misma como natura. Victorias locales que incrementen la fortaleza de esta comunidad a nivel global. Necesitamos generar infraestructuras distribuidas que posibiliten estos cambios, que actúen éticamente bajo las libertades expuestas y sean facilitadoras de la gestión humana de la cultura en código abierto, radicalmente fuera de entidades que no comulguen con estos principios y con la capacidad de adaptarse desde la autogestión a los contextos locales y las necesidades de cada territorio.

Nos quedamos con este cita de Lea Shaver:

“La noción de vida cultural implica algo que necesariamente es vibrante, cambiante y dinámico, de modo que aunque sea tradicional, o moderna, es algo que está fluyendo, que está cambiando a medida que cada individuo hace su aporte a partir de los recursos que encuentra en la cultura en la que habita”

Extra, extra!

La cultura libre vive, la lucha sigue!!! por @SurSiendo

Death Grips Soundcloud

Un artículo de Pedro Salguero González (@pedro_lfdtv) y Siro Santos García (@siro_lfdtv) para el curso “Arte y cultura en circulación: Políticas públicas y gestión de lo común”.

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